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HISTORIA DE ITAITÁ
VILLAS
Itaitá villas las empezó a construir
una dama de la nobleza francesa allá por el año
1989 con el nombre de LePettit Mero (El Pequeño
Mero).
Por ese tiempo, la zona donde se localiza era
inexplorada, contaba con caminos malos y ninguna
comunicación con la mayoría del país.
En esta zona bellísima algunos pocos aventureros
y protectores de las maravillas naturales estaban
empezando a hacer las gestiones con el gobierno
de Costa Rica para que se declarara parque, o
reserva biológica, dada su enorme biodiversidad.
Desgraciadamente, la señora condesa no tenía mucha
idea de lo que era sostenibilidad, por lo que
al poco tiempo se había enfrentado con sus vecinos
que veían como una amenaza la forma en que estaban
edificando las villas. De ahí que la vecina más
próxima, comienza a escribir un libro sobre lo
que ella estaba viviendo, denunciando a la francesa
y a otros desarrolladores de proyectos hoteleros
que no estaban considerando proteger el medio
ambiente.
Este libro se llama "La loca de Gandoca" y fue
premiado en varias oportunidades y es de lectura
obligatoria en los colegios de nuestro país.
En él se revela y denuncia la batalla conservacionista
de la "Loca de Gandoca" contra los oídos sordos
de los gobiernos y los desarrollistas hoteleros
sin conciencia ecológica. La "Loca de Gandoca"
plantea un recurso de amparo ante el más alto
poder judicial, el cual, lo gana y mandan a detener
la construcción del hotel.
De aquí en adelante la francesa pasa por amargos
días viendo como poco a poco su hotel y sus recursos
eran consumidos por la feroz vegetación de la
zona caribeña de Costa Rica.
Al término de varios años y encontrándose mi padre
cerca de la muerte, la francesa se le acerca y
le ofrece cambiar el Hotel o lo que quedaba de
él por "una Copa" o "Cáliz de plata" que él había
adquirido en un viejo negocio de abogacía y que
la francesa conocía de su existencia por pedirle
mi padre que ella averiguara su valor en Europa
en alguno de sus viajes.
El negocio se logra hacer y empieza una nueva
etapa de reconstrucción respetando las nuevas
normas de desarrollo que estaban indicadas en
el plan de manejo de La Reserva Ecológica Gandoca
Manzanillo.
Nunca se ha vuelto a ver a la Francesa, ni a su
Copa de Plata, ni desearíamos saber el precio
de la misma en el mercado mundial, lo que sí sabemos,
es que este Tesoro de el Caribe y especialmente
en el Caribe Sur de Costa Rica: Itaitá Villas,
estará guardado por muchos años más.
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